lunes, 6 de septiembre de 2010

Fútbol y música en japonés

Recuerdo muy bien que me compraron un polo que decía: “Te amo Perú”, la que se hizo famosa por la celebración de Palacios. Comencé a ver fútbol por televisión cuando estuve en quinto grado de primaria, era marzo del año 2000. El detonador fue el triunfo de la selección peruana frente a la paraguaya, en aquella noche que Nolberto Solano y el “Chorri” Palacios anotaron y Oscar Ibáñez, arquero del club del cual soy hincha, atajó un penal al mejor guardameta de Sudamérica de ese entonces, José Luís Chilavert.

Al siguiente año comencé a jugar fútbol en el club AELU. El entrenador era un ex-futbolista mundialista Jaime Duarte y con mis once años comenzaba mi afición por el fútbol. Mi papá me compró chimpunes negros, canilleras y medias largas. Por mi habilidad, velocidad y control del balón, me colocaron como volante y me destaqué por ser buen ejecutor de pases. Mi número de camiseta era la 10.

Por ello ahora, a mis 20 años me siguen gustando los jugadores que son virtuosos en la cancha. O como dicen los periodistas deportivos: el “cerebro”. En la actualidad, disfruto ver los partidos de fútbol, sin importar la importancia del partido. Con tal de que haya uno hábil, me puedo quedar prendido en la televisión.

Mi primer balón de fútbol lo tuve a los tres años. Pero pude jugar con ella un año nomás, porque por motivos de trabajo de mi papá, nos fuimos a vivir a Japón durante tres años y medio, y en éste lapso quedé alejado del fútbol. Y así, comenzaría un nuevo hobbie: La música.

Mi mamá es quien pone la música en mi casa. Como consecuencia, de chico me acostumbré a escuchar canciones, y de buen gusto. Las baladas, son las favoritas de mi madre, y por ello, a pesar de no entender al 100%el idioma asiático, adquirió cantidades de CDs que hoy, yo los atesoro como si fuesen oro de verdad.

La música sigue siendo un elemento importante para mi vida diaria. Todos los días, en el camino a la Universidad de Lima, escucho las casi 1000 canciones grabadas en mi Ipod y cuando estoy en mi casa, reproduzco las canciones desde la computadora para que acompañe al ambiente del hogar. Suelo escuchar canciones baladas, y mis preferidas son las del idioma japonés. Aunque también escucho mucho en español y en inglés.

Cuando ya llevaba tres años en Perú luego del retorno del continente asiático, mis padres me matricularon en una academia del idioma japonés. Todo para mantener el idioma. El lugar se llama “Ichigokai”, y ahí estuve desde el año 2001 hasta el 2006. Yo valoro personalmente mucho a éste sitio ya que aquí conocí a muchos de mis mejores amigos de la actualidad, como a muy buenos profesores y administradores que siempre me han tratado bien.

En el año 2005, alcancé la gloria personal al obtener el premio de ganador absoluto del concurso nacional de oratoria en japonés y al aprobar el nivel más alto del examen de eficiencia del idioma japonés. Fue un año redondo y todo se lo sigo agradeciendo a Ichigokai.

Hoy curso el sétimo ciclo de la carrera de Comunicación, y mi meta es obtener mi máster como periodista y poder ir al Japón a estudiar post-grado de mi carrera.

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